viernes 5 de febrero de 2010

La decadencia de un oficio

Delantal blanco, medias blancas, zapatos blancos, cofia blanca, manos frías y corazón ardiente. La enfermera tambaleaba al recorrer los pasillos del árido y desértico hospital, camino a encontrarse con su temido paciente. Llevaba en sus manos una bandeja plateada, aburrida, sin brillo y estéril, cubierta de un desayuno de las mismas características. Abrió la puerta lentamente y un aroma a flores apaciguó sus miedos y le permitió entrar con la misma confianza de todas las mañanas, con esa confianza conquistada día tras día gracias a un aroma, un sonido o un gesto.
Luego de depositar la bandeja sobre el regazo del convaleciente y de conversar animadamente hasta que terminara su desayuno, se dispuso a darle la primera inyección del día. Dio media vuelta y dos manos calientes se apoyaron en su cadera. La enfermera intentó librarse, pero el monstruo tenía fuerza sobrehumana: definitivamente nunca había estado enfermo. La arrojó sobre la camilla y la ató a los costados con unos cinturones de batas de toalla que había apartado especialmente para ese momento. La enfermera no se esforzó en gritar: sabía que nadie la escucharía en un hospital exclusivo y vacío.
El monstruo encendió el televisor que estaba en el extremo superior de la pared y enseñó unas imágenes tan hermosas como terroríficas, algunas de ellas hubieran sido intrascendentes para cualquier otro ser humano, pero no para la presa, que cerraba los ojos y lloraba. El paciente sostuvo el rostro de la enfermera con una mano y con la otra le pegaba cachetadas cuando ella apartaba la vista y la asfixiaba mientras miraba las escenas proyectadas.
Cuando el video terminó, el monstruo la soltó, la obligó a levantarse de la que decía que era su camilla y se acostó nuevamente. La enfemera emprolijó su delantal, su cabello, su cofia y secó sus lágrimas. Humedeció sus labios, levantó la bandeja y se dirigió a la puerta, en busca de unas pastillas, no sin antes darse vuelta y ofrecerle a su paciente una sonrisa enigmática y complaciente, que le fue devuelta con total ternura.


La verdadera décadanse no puede ser tan agradable como parece



Vida, muerte y resurrección de una pasión

lunes 1 de febrero de 2010

Enfermera para pulpos (y otros animales)

Revisando cosas viejas, encontré este texto de hace un año y medio. Y me dejó una rara sensación mi paso por la enfermería:


Sé que esto no debería estar pasando. Hay dos caminos. La enfermera abre la puerta de la habitación y cuida a su enfermo. Le lleva el desayuno a la cama, él nunca mosquea, le da un beso en la mejilla como agradecimiento. Ella no volvió a ponerle azúcar al café con leche, directamente le lleva el frasco de azúcar para que lo haga a su gusto. Eso o es que también se rindió. Una mañana tropieza y se le cae el café con leche sobre su enfermo, le cambia la frazada por una de color azul. No, mentira, la anterior era azul. Pasa el tiempo, ella abandona la casa, se va a vivir una pensión pero no deja de pensar en el enfermo. Debe estar tosiendo en la cama. Fácilmente podría levantarse y hacerse el desayuno en lugar de esperarlo venir en la bandeja de madera que todas las mañanas le llevaba su enfermera. Ella, mientras tanto, ocupa una pensión muy diferente de la casa antigua en que vivía antes. Las paredes están manchadas de humedad. Una mañana vuelve a la casa antigua, preprara el desayuno y se lo lleva a la cama a su enfermo, que mantenía un buen estado de salud. El café con leche tenía la cantidad justa azúcar.


No sé si necesito de esta metáfora hoy en día. Siento que puse demasiado azúcar en un par de tés y que el mio sigue amargo. Definitivamente, no puedo poner las tres cucharadas sola: no le daría la misma dulzura. No, mejor que lo haga otro por mí y el favor será retribuido.

lunes 25 de enero de 2010

El quiebre

Tus plegarias han sido escuchadas:
Nunca más te haré partícipe de mi locura.



viernes 22 de enero de 2010

Exabruptos estivales

Una ladrona de palabras no usa antifaz ni guantes; actúa desde las sombras, en los sueños inconscientes de los artistas.
Su misión: decapitar represiones.
Su mayor obstáculo: complejo de intérprete.

Lo único que lee en realidad son las palabras escritas bajo su propia piel.

-

Me encantaría entender lo que hacés y me encanta que lo hagas. También odio algunas cosas que hacés, en su mayoría, crueles omisiones.

-

Como manchas. Como si un gigante hubiera estornudado sobre una paleta con pinturas. Es un cuento de hadas así que no es tan descabellado.

-

Esto es más para estar encerrados entre telas y lámparas de luz tenue. No es combinable con la luz y los colores vivos. 'Esto' merece luces cenicientas, colores tristes pero sugerentes y aroma a lujuria.

-

That's why...

-

Manos que hacen magia.
Manos que ensucian.

-

Creo haber encontrado todas las respuestas que necesito para escribir: son puros interrogantes con forma de dos agujeros negros en un espacio infinito, dos sellos profundos, impecables, magnéticos y del color de la madera.

-

Veneno en dosis peligrosamente escasas.


-

Ay, ay, ay, ay, ay. Hacelo de nuevo. No me preguntes qué ni por qué, pero hacelo.

-

Algunos sonidos que me gustan: chsc chsc chsc, pat pa
t pat, chist chist chist, trit trit trit.

-

Estás ahí, acostado en la cama contigua. Me decís que escriba lo siguiente: "Pesqué... Pesqué un Wolf". Te sacás los lentes un instante y sacás a la luz tu mirada de wolf (así, en minúscula). No creo haber pescado ningún wolf. A lo sumo soy presa suya. A los lobos no se los caza y mucho menos se los pesca: se los sigue, se los obedece, por nuestro propio bien.

-

Debo dejar de vivir a través de ella, de un fantasma cuya memoria está manchada y enmohecida. Debo dejar de recorrer los lugares con cierto déjà vu, adivinar sus probables pasos y acciones, sufrir por todo su esplendor de aquel entonces y por mi actual invisibilidad. Debería dejar de escribir sobre ella, ¿no? Hay más fantasmas para aspirar.

-

That's why...

-

Altos. Imponentes. Protectores. Salvajes. Lúgubres. Hermosos. Cientos de ellos. Todos pareces iguales excepto, quizás, uno, el único suave, liso y abrazable, el que no vi pero al que conservo en mis manos y aun en mi retina.

-

"Recuerdo fotos tuyas. Jugabas, te reías, te divertías, te enamorabas, una y otra vez. Tu imagen en esos retratos era nada menos que la de un niño casi inocente, completamente ingenuo, ignorante de lo que te ocurriría, de la mentir
a que enfrentarías, de la verdad a la que te someterías, de lo injusta que puede ser las felicidad. Sin embargo, recuerdo esas fotografías y, más que lástima, me despertás odio, envidia y respeto. Tuviste algo que ya no encontrarás (la inocencia es irrecuperable, todo lo demás serán intentos de fallidas simulaciones). Desearía provocarte la misma inocente y confiada felicidad que ellas fotos reflejan . Pero es imposible: no sos el mismo de ese entonces y yo no tengo esa magia/capacidad/suerte".

-

No sé por qué ahora imagino dos burbujas de jabón, perfumadas, luminosas y aparentemente estables. Cada uno está en la que le corresponde, con sus colores y transparencias. En nuestras respectivas burbujas podemos gritar a murmuros, vomitar todo o callar lo mismo. Es libertad. Flotamos a la par en nuestras burbujas libres y aromáticas, donde creemos que el otro no nos escucha. Y en eso sí estamos equivocados.

-

Harta de máscaras, nombres ficticios y maquillaje. Expectante de una voz propia.

-

El mar es un vals. Este mar no es la excepción, y su vals es ligero pero melancólico. Creo oirlo pero no lo siento ni lo veo: estoy muy lejos de aquel mar ficticio donde debería estar navegando o naufragando. El atardecer ha pasado y yo estoy alejada del mar imaginario, confuso, silencioso, apasionado, de hielo y de fuego. No pude verte morir en mi amado e idílico mar, bañando todo de sangre y de tomate. Falleciste a mis espaldas, a la distancia y, de la misma manera, moriré. Déjenme, al menos, que la última ráfaga de calor y frio me derribe. Sería una manera preciosa de morir. Entonces me arrepentiré.

-

That's why I chose you.



martes 5 de enero de 2010

Fantástico y fatal

Había olvidado cuán hermoso podía ser.
Sentarme, encerrarme en una burbuja de música, nadar en pensamientos, arrojar resultados, palabras, tocar un piano envuelta en el más apasionado e involuntario frenesí, escribir palabras que forman frases que contituyen un párrafo que construye un texto que te salva la vida.
Había olvidado cuán hermoso podía ser escribir.

Olvídense todo lo que aprendieron en el colegio, en talleres y en la facultad sobre el proceso de escritura: son puras mentiras. Las reglas y métodos tienen que formar parte de uno mismo, estar fundidos en nuestro ser y sugir con una fatal naturalidad. Cuando esos sucede, la palabra "fatal" es necesaria, es obvia, es evidente. no hay nada tan fatal como la honestidad. No se puede no ser honesto y fatal cuando escribimos la realidad, la hermosa y terrible realidad.
Me quedan sólo dos textos para terminar "Frutos extraños" de Leila Guerriero y cada vez más me convenzo que esa mujer de prosa inalcanzable y cercana tiene mucho que ver conmigo. No por nada me sentí tan cómoda al escucharla hablar en una clase en TEA.
Ella dice que no tiene sentido transformar en ficticia una historia que se ha tomado el trabajo de existir así, tan contundente. Ésa es la respuesta a -casi- todas mis preguntas. Observo hechos, situaciones específicas y personas, y entiendo esas palabras. Y por entender esas palabras, estoy entendiendo lo que me viene sucediendo desde hace años, esa fascinación obsesiva por la realidad, por su hermosa fatalidad, su hermosa obstinación por ser única, especial, mágica y sobrenatural. No, nada es tan fabuloso y mágico como la realidad. Nadie encuentra mejores finales que la realidad. Charles Chaplin lo dijo: "El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra el mejor final". Es que nada puede competir con la pluma magistral del azar/destino (como quieran llamarlo).
Desearía pasar el resto de mi vida escribiendo las fatales maravillas que la realidad se encargó de ubicar a mi alrededor, frente a mis ojos. Si pudiéramos comprender ese rapto de lucidez inconsciente, nada quedaría olvidado y nada sería en vano.
Hace un rato le dije a mi novio algo sobre la escritura y, como él pareció coincidir, decido transcribirlo acá:
"Me di cuenta, o recordé tal vez, que escribir no se aprende en un curso, en un taller, en la escuela o en ningún lado. Que leer a otros autores da ideas e ilumina, pero que la verdadera luz nos nace de adentro. Escribir es un fuego que quema la hoja o el soporte que se utilice, que es como toda pasión: un fuego inexplicable que a uno le nace y es la traducción en palabras de lo que se ve, lo que se siente, lo que se tiene adentro o afuera. Que es más que reglas, métodos y frases bien construidas. Que es algo que debemos tener incorporado. Que es un rapto de lucidez en el que no estamos en nosotros mismos."

Hay tantas miradas, historias, arte y realidad por conocer. La verdad es que sí: vale la pena estar vivo. Y ser testigo.



Gracias por obstinarte en existir tan contundente.

viernes 1 de enero de 2010

Nú rætist saga

Recuerdo un dibujo que hice a mitad de 2007: una chica al borde de un abismo, sonriendo, con el viento en la cara. Sonreía mucho y tenía los ojos alegres y los brazos extendidos. Una flecha la señalaba y la relacionaba con estas palabras: "El sueño que todos tenemos".
Ése es el primer paso antes de trascender (lo que para mí es trascender). Después aparecen los globos. Y se elevan. Es el primer paso antes de volar.

No sé si tiene algo que ver. Ahora deseo sentir ese viento en la cara, con los brazos extendidos. Deseo ese viento, esa brisa. Deseo esos sonidos. Deseo esa textura y ese aroma. Deseo ser feliz.


Éste fue el primer tema que escuché en el año. No fue azaroso, obviamente.


Á silfur-á
Lýsir allan heiminn og augun blá
Skera stjörnuhiminn
Ég óska mér og loka nú augunum
Já gerðu það, nú rætist saga
Ó nei

Á stjörnuhraða
Inni í hjarta springur, flugvélarbrak
Oní jörðu syngur
Ég óska mér og loka nú augunum
Já gerðu það, lágfara dans
Allt gleymist í smásmá stund og rætist samt
Opna augun
Ó nei

Minn besti vinur hverju sem dynur
Ég kyngi tári og anda háriIllum látum, í faðmi grátum
Þegar að við hittumst
Þegar að við kyssumst
Varirnar brenndu, höldumst í hendur
Ég sé þig vakinn
Ég sé þig nakinnInní mér syngur vitleysingur
Alltaf þið vaða, við hlaupum hraðar
Allt verður smærra
Ég öskra hærra
Er er við aða, í burtu fara

Minn besti vinur hverju sem dynurIllum látum, í faðmi grátum
Ég kyngi tári og anda hári
Þegar að við hittumst

Þegar að við kyssumst
Varirnar brenndu, höldumst í hendur
Ég sé þig vakinn
Ég sé þig nakinn
Inní mér syngur vitleysingur




[No tengo muchas ganas de hacerme la optimista y la que recibió el año con una sonrisa, rodeada de amigos y alegría. Eso sería mentira. Anoche fue una noche completamente bleh y hoy, después de mucho esperarlo, el lobo se conectó y, al rato, se me cortó la luz, así que fue como si nada. No tengo bronca, estoy triste. Se juntó mucho materia negra y fea, y ahora pasa esto. Gracias al hijo de puta que programó un corte de luz para hoy. 45 minutos bastaron. Quise decirle el significado de la palabra "displicente" y no pude.]

jueves 31 de diciembre de 2009

Chau, nenadescriptaacontinuación

Creo que la mejor manera de comenzar el año es, antes de proyectar y pensar qué quiero, saber quién soy. Tengo este blog desde mitad de 2007 y, aunque hablé sobre cosas relacionadas conmigo y no tanto, nunca dije quién soy exactamente, por la simple razón de que nunca me detuve a pensarlo ni a escribirlo. Podría ser ésta la mejor manera de saber adónde ir: sentarme y ver quién carajo soy. Y, quizás, despedirme de eso.


-Hola a todos. Me llamo Sabrina.
-¡Hola, Sabrina!
-Me gusta que me digan Sabri, Sa, Bruji o cualquier apodo lindo. No entiendo a la gente que se presenta o que firma con sus diminutivos. Para mí, el diminutivo es un símbolo de afecto. No puedo llamarme a mí misma "Sabri". Que los que me quieren me llamen así, me encanta que lo hagan, pero olvídense de que me llame a mí misma así.

"Tengo 19 años pero no por mucho tiempo más. El 3 de febrero cumplo 20 (obvio, carácter transitivo) y tengo planeado no festejarlo ni nada parecido. Si alguien me quiere ver, vendrá a visitarme o lo que sea. Una amiga trata de convencerme de que haga mi cumpleaños en Amérika, el conocido boliche gay. Todo bien, me encantaría conocerlo, pero es carísimo -sí, hasta con descuento-, así que prefiero no hacer nada. Imagino que no habrá nadie en Buenos Aires y así no vale la pena organizar nada, ¿no? Aparte salir a bailar no me gusta. Es más, me deprimen las luces ridículas, la oscuridad insoportable, el sinsentido de la gente que se saluda y no cruzan ni dos palabras coherentes, hablar a los gritos, las parejas besándose como desaforadas con esa música de fondo. Me resulta un paisaje turbio.

"No soy ni alta ni baja. Soy castaña. Soy muy blanca. Mi color de ojos varía según el día o el momento: a veces es marrón y, luego, verde. Se podría decir que eso es lindo, sino fuera porque tengo una mirada siempre triste y/o cansada. Eso lo notó mi novio y tengo que darle la razón. Mi mirada, entonces, invalida lo lindo que podrían tener mis ojos. Él no coincide conmigo pero me interesa poco y nada, poco confío en el criterio de alguien que, para empezar, dice que soy linda.
Físicamente soy más bien normal, no hay nada que aclarar a eso. Muy intrascendente.

"'Escribo desde que tengo memoria', digo siempre que me preguntan o se me da la oportunidad. Es cierto. No me acuerdo cuándo fue que empecé con exactitud. Lo que más me gusta es escribir cuentos, relatos muy cortos o, mejor dicho, momentos, fragmentos. Es como sacar una foto con palabras. Admito que no lo hago bien. Hace mucho que no escribo un cuento de una carilla o más, que no escribo una buena situación. Sí, suelo hacer un buen uso de las palabras pero nunca es suficiente. Siento que un tiempo atrás llegué a mi tope, que nunca pude superar ese techo y que descendí.

'Detesto que hablen o hagan ruido cuando estoy escuchando música y escribiendo. Me molesta demasiado. El que sabe dónde estoy cada vez que me conecto, sabe por qué lo digo. Me dan ganas de tener una burbuja y encerrarme ahí. Una burbuja antisísmica.

'Ok, no soy buena hablando en serio. Creo que me expreso mejor con metáforas. El otro día en mi blog awhore escribí un texto largo sobre mis inseguridades. La idea era decirlo todo como un vómito, con las palabras precisas, con las palabras irremplazables. Pero no. Así no hago las cosas. El texto fue inusualmente extenso y lleno de obvias metáforas sobre mar, navegación, puertos, natación, ciudades, vallijas y la mar en coche. Todo para decir lo obvio. Todo para no decir lo obvio. Para evitarme la vergüenza. De todos modos, mi novio no es ningún estúpido y me entiende bastante bien. Me pregunta todo. "¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro?", es una constante. Es interesante pero prefiero no hablar más de él, no acá, no ahora. Se merece un texto propio, como le prometí.

'En síntesis, no sé quién soy. Sé que hay muchas cosas que me gustan y muchas otras que me disgustan. Un día veo si hago una hermosa lista (oh, sí, AMO, hacer listas).

Random:
Soy bastante intrascendente. No soy simpática. No le suelo caer bien a la gente. No hablo, soy más bien callada cuando no conozco a los demás. Últimamente estoy más seria que de costumbre y no sé por qué. Vivo encontrándome defectos y problemas, cosa que me impide disfrutar de casi todo. Tengo pocos amigos (cinco amigas y un amigo), una de las mejores razones para no sentir interés por festejar mi cumpleaños. No me interesa coleccionar conocidos y personas de stock. Tampoco trato mal a los desconocidos; no es que sea ortiva, sólo me cuesta descontracturarme. Cuando no entré en confianza, soy una estatua, muda, fria, blanca e inmóvil. Después hago chistes ordinarios y de mal gusto y canto. Me gusta mucho cantar, lo hago muy mal y no me importa, es divertido. Me encantaría tener algún talento artístico. Me encantaría escribir bien, cantar bien, saber tocar un instrumento.

No sé qué más decir. La idea era subir esto mañana, pero prefiero hacerlo hoy y mañana empezar el año con una, dos o tres frases nomás. Y con cero narcisismo.

martes 29 de diciembre de 2009

¿2009? ¿Eso qué es?

No me acuerdo casi nada de este año que termina.

El 2009 lo empecé muerta. Al poco tiempo, me mataron, así, zombie como estaba. Y caí en un profundo sueño del que dolió despertar muchos meses después. Cuando abrí los ojos ya había pasado mucho más que la mitad del año, me desperecé, me desesperé y me calmé. Nada me importaba a esa altura: el año estaba perdido. Sin embargo, me despavilé un poco más y, finalmente, pude encontrar la estabilidad. O al menos eso creo.

Conocí personas que se convirtieron en parte importante de mi vida, profundicé el vínculo con algunos otros que no me eran ajenos y me decepcioné de tantos otros. De las personas que conocí este 2009, no puedo dejar de mencionar al que me sirvió el desayuno perfecto luego de mi despertar, el que me enseñó a apreciar los silencios y la brisa, el captus, el que tiene más nombres que el Diablo, el mar, el lobo, el ídem anglosajón, él. Él sabe por qué le pido disculpas, por qué le agradezco, por qué le obedezco, por qué le desobedezco, por qué esto y por qué lo otro. Y por qué BLA. Y si no sabe todo eso aún, está muy cerca de saberlo. Totalmente.

Creo que aprendí mucho, no sólo en la materia Vida, también en la profesión que elegí para estudiar y ejercer. Me di cuenta que ambas cosas están peligrosamente relacionadas entre sí. Confirmé que los buenos no son tan buenos y que los malos no son tan malos. Que mi nueva religión es el escepticismo ante los dogmas (incluido el soberbio ateísmo). Que ni la objetividad ni la verdad existen.

Me di cuenta que mi reloj biológico está mal sincronizado con el de los demás seres humanos. Nunca sé cómo reaccionar ante ciertos estímulos, cuándo conviene enamorarse, cuándo putear, cuándo dejar de intentar, cuándo dejar de amar, cuándo entregarme, cuándo volver a insultar.

Descubrí algo que todos disfrutaban menos yo. Descubrí por qué no lo disfrutaba. Descubrí que lo puedo disfrutar como cualquier otro mortal. Descubrí cómo disfrutarlo. Descubrí eso que me convierte en ideal y que lo convierte en ideal. Descubrí un matiz que me fascina y que no pienso dejar por nada del mundo, porque sentirse a gusto y satisfecho sólo se logra si nos conocemos a nosotros mismos y nos aceptamos y/o queremos como somos.

Arte. Una de las mejores cosas que me pasó este año fue el arte en todas sus expresiones. "Las vírgenes suicidas" declaró como inútil todo nuevo texto ya que ninguno podrá ser mejor. Aprendí a amar los buenos textos periodísticos. Incluso, ahora estoy leyendo "Frutos extraños" de la gran cronista argentina Leila Guerriero, un regalo genial de mi lobo. Leí muchísimos libros pero este año se destaca como el más musical, al menos por lo poco que recuerdo. A partir del despertar, descubrí (por mi cuenta o por recomendación) un montón de bandas, artistas, canciones, estilos, miradas. No puedo elegir sólo uno pero no puedo no nombrar un par: Sigur Rós, Emiliana Torrini, Julia Marcell, Pati Yang, M83, Elsiane, Herborg Kråkevik, Bat for lashes, Coeur de pirate, múm, La Roux (para más información remitirse a mi cuenta en Last Fm). ¡Cuánto queda por descubrir! ¡Qué alivio!

Muchas canciones dijeron la verdad y me soundtrackeron la vida, otra vez, como le pasa a todo el mundo. Del "My last goodbye" del comienzo del año al "Comme des enfants" actual pasó mucha agua bajo el puente. Y, repito, no recuerdo qué pasó.

Cuando desperté, abrí otro blog, uno donde puedo dar nombres libremente y que sólo dos personas pudieron leer. Ahora sólo alguien lo revisa de vez en cuando y hasta tiene el tupé de decirme que le gusta. Es que sí, debería ser más descarada, incluso acá, llamar a las cosas por su nombre: violencia, sexo, incertidumbre, inseguridad, necesidad de protección, vos, amor, amor, amor. Eso.

No voy a hablar del año entrante, no me interesa. Me compré una agenda hueca para hacer lo que hago todos los años: dejar mi huella de cada día, recordar cosas para hacer y demases. Ya ni quiero pensar en lo que puede pasar. Hay que dejar que todo pase, actuar, amar, disfrutar, sentir y amar mucho más. No tengo mucho más para decir. Espero que no llueva mucho, ahora tengo que salir.


Iba a despedir el año con una canción pero prefiero hacerlo en silencio y borracha. Como corresponde.

jueves 24 de diciembre de 2009

Rendida

Se desdobló. Escapó de su cuerpo y pudo ver la realidad. Se vio acostada en la cama, desnuda, convertida en una muñeca rota, rendida, agotada física y mentalmente y con un mantra recurrente en sus labios: "Soy tuya".
Parecía el final pero era sólo el comienzo.

Su vida era un campo listo para recibir semillas como canciones, bendiciones y maldiciones.
Que Dios te bendiga. Que Dios te maldiga.

"A jugar se ha dicho", pensó poco antes de que todo empezara. Y se encomendó a otro dios.


A tous les vices je suis soumise
A la vertu je suis promise



[Y Sabrina celebró el regreso. Brindemos.]

sábado 19 de diciembre de 2009

La calle inexistente

Hay una calle de Buenos Aires que no existe. No importa a cuánta gente le preguntes, no importa que esas personas sean de la zona o se encuentren aparentemente a pocas cuadras de ella: no existe. Todos te indican un camino diferente, que incluye como referencias continuaciones de calles, plazas e iglesias, pero que ninguno conduce a ella. Medrano: la calle inexistente.

Después se llenan la boca hablando de Parque Chas...



[De hecho, todos los caminos conducen a vos, mi planta suculenta que no me pincha cuando la abrazo y que da más flores que cualquier otra de su especie.]

La lana pica

lunes 14 de diciembre de 2009

Potaje de nitroglicerina

[Retazos de cosas que se me ocurren mientras escucho ciertas canciones]

No cierres los ojos. Cuando lo hacés, todo lo que está a tu alrededor se marchita y siento que te pierdo. Por favor, no cierres nunca los ojos. Me gustaría que pudieras cerrarlos sin que eso conlleve a una inmediata sensación de vacío. Ni tardía. Ni nada.

-

¿Hace falta que estés siempre ausente cuando te necesito? ¿Hace falta aclarar que te necesito siempre?

-

Ahora mis pies quieren pasearse descalzos sobre arena tibia, cuando el sol se esté ocultando. Mis pies quieren zambullirse en ese mar, pensando en Serge Gainsbourg, cantando que el canario está en el balcón, que Jane B. tiene ojos azules, que a Annie le gustan los chupetines de anís y, muy especialmente, que nos encontramos exactamente bajo el sol, aunque lo único que percibamos sea la tibieza que dejó en la arena. Mis pies quieren subirse a los tuyos y que los pasees.

-

¡Ahora entiendo! Sos un vivo bárbaro, eh. Nada fue azaroso. Quizás no te diste cuenta de lo que estabas haciendo, de lo que mi cerebro registraría y lo que tatuarías en mi interior y en mi exterior y lo que dejarías en mis venas. Un lindo tatuaje de fabricación casera, algo original, algo que nadie más debería tener, algo que es mio y sólo mio, algo que, aunque en un momento se desvanezca, para mí seguirá ahí, en mi piel. Gracias por la lupa. Merci robeacoup. Brindemos por eso.

-

¿Por qué quemás todo lo que tocás? Bastan las yemas de tus dedos para que todo se convierta en meras cenizas. Me recuerda a "The way I see you" de Emilie Simon, que dice: How can I love you, dear, when you break everything I do? Mejor no sigo.

-

El mar no sabe que es mar. Pero sabe que lo amas.


Cuánta verdad en esta ilustración

viernes 27 de noviembre de 2009

Un tobogán que sube

Monsieur Lui:
Me gusta tu universo, ¿sabías? Me recuerda a muchas cosas, todas sin aparente relación entre sí. Lo único que tienen en común es que cuentan con vos, sin saberlo. Nadie lo sabe, quizás, pero tu universo está formado por muchos sistemas solares. Uno por aquí, otro por allá, y todos en vos. Parece que no alcanza un mundo para definirte. No, no alcanza. Veré cómo me las arreglo para aprender a mirarte, a escucharte y a entenderte, hacer todo eso sin temerte.
Ya no te temo más, en realidad. Y así comenzó todo.
Ahí estás. Me señalás tu cama de nube y me invitás a ahogarme entre esas sábanas suaves y envolventes. Crean un lugar de donde no quiero escapar, aunque me corte la respiración, aunque mi cuello esté sometido a una presión que interrumpe su función. Me tenés inmovilizada y no me quiero mover. ¿Para qué? Vos sabrás cuándo permitirme el movimiento. Mientras, disfrutás de mi respiración dificultosa y mi mirada intenta gritar: "Que sea así, que siga así, que mejore".
Ahora sí. Me dejás supuestamente libre. Sí, claro, libre. Sigo siendo tu prisionera entre esas nubes. Y entiendo muchas cosas. Soy de chicle. Me hacés de chicle. En el aire flota un olor a un animal salvaje y a frutas, muchas frutas. Naturaleza pura. Una selva o un bosque podría erigirse en este preciso momento a nuestro alrededor. Nada de eso sucede, simplemente porque no querés. Preferís que la naturaleza seamos sólo nosotros dos, entre tanto gris y tanta urbanidad.
¿Sabías que estoy escuchando un disco que imagino como la descripción perfecta de nuestra relación? Es tal cual: subidas y bajadas, un tobogán sin fin, un tobogán único, un tobogán que sube.
Tuya,
Mademoiselle Elle.

Texto escrito bajo la influencia de Hybrid de Elsiane y con De toi à moi de Olivia Ruiz rasguñando mi espalda. Sepan disculpar el exabrupto.

Enroulée, caressant
De ton corps les contours
Mes doigts vont, s'empressant
En retracer le tour
Effleurer les limites
Enveloppe que l'âme excite

Y

miércoles 11 de noviembre de 2009

Bucólico

A mi alrededor predomina la madera, en el piso, en el techo y en las paredes. Claro, hay más colores, pero la madera tiñó todo con su rusticidad. Este cuarto parece una cabaña de lujo. La ventana apenas deja entrar la luz del sol y, sin embargo, la habitación está iluminada por quien irradia luz por sí solo. Veo naturaleza. La cabaña fue invadida por la naturaleza. Hay un árbol con raíces múltiples acostado sobre una cama de espuma de mar. Nada en este cuarto es artificial, todo proviene de una bendición de la mismísima Madre Naturaleza. Hasta los diferentes musgos que habitan en las ramas y el tronco del árbol están tan vivos como sus hojas. El árbol reposa entre la espuma con la tranquilidad propia de quien está en su tierra. Los que no descansan son los musgos que, al igual que la tormenta de Júpiter, están siempre en movimiento, en constante excitación. Son las tormentas del árbol. Las hojas sí duermen y respiran en silencio. Las ramas se estiran y contraen tan lentamente que nadie lo nota.

Ese árbol es una marea humana de un sólo humano.


Delirio nocturno:
Deberíamos intentar ser met
iculosos con los instantes, desmenuzar cada fracción de segundo, cada haz de luz que ilumina los muchos o pocos colores de la escena, deleitarnos con los sabores y olores, grabar los sonidos y las palabras, archivar todas las texturas que nuestros dedos puedan apreciar. Ese último punto puede ser uno de los más importantes, quizás por lo efímero del tacto, más que cualquier otro sentido. Puedo asegurar que extender la mano y sentir a la persona que quiera frente a mí no tiene precio. Aquí una mejilla, barba a medio crecer, aquí su párpado izquierdo cerrado, más arriba su ceja, acá está su nariz y, apenas más abajo, sus labios cerrados, suaves, con leves ondulaciones como olas, como un mar en pocos centímetros. Y sí, ahí está, no sé para qué pero está.


miércoles 21 de octubre de 2009

Vendada

-¿Izquierda o derecha?
-Izquierda... Esperá, no te apures tanto. Cuidado con el pozo.
-¿Es muy grande?
-Bastante, pero no es más difícil que subir la escalera. Mejor agarrame vos de la cintura y seguime, vamos a saltarlo. No quiero que te tropieces.
-Está bien. La venda me da cosquillas.
-Es normal. Bancá que vamos a saltar... Ya está. No era nada.
-¡Ay!
-Esperá, quedate quieta hasta que te agarre de la cintura otra vez. Ahora sí, sigamos. Caminá.
-¿No lo sentís? ¿No huele a chocolate?
-Extendé la mano.
-Awww, ¡qué lindo! Me encanta el chocolate. Gracias.
-De nada. Sigamos.
-Nadie nos corre.
-Cierto, nadie nos corre, pero no tenemos por qué parar.


You look like a perfect fit
For a girl in need of a tourniquet

jueves 8 de octubre de 2009

Poderoso

Hay diferentes maneras de ser poderoso. A mí me gustan todas, excepto la más conocida: la del empresario/político/jefe/superhéroe poderoso. El resto son un sueño hecho realidad.
Hay una forma de poder que me gusta más que otras.

Este tema es un buen ejemplo, merece la denominación de poderoso:


Imagino un cuello. Y respiración.

viernes 18 de septiembre de 2009

Echémosle la culpa al ratón

He aquí un texto de Paula Margules, una autora argentina. Me parece que tiene un gran valor, ya que nos recuerda los prejuicios con los que vivimos a diario. Ya es hora de deshacernos de ellos, ¿no les parece?

El día que no existan más los ratones

El citadino se burla del provinciano que desconfía del recién llegado que sospecha del afroamericano que recela del blanco que desprecia al francés que rechaza al polaco que duda del inglés que segrega al brasileño que se ríe del gallego que hace bromas sobre el argentino que margina al boliviano que rechaza al gringo que ofende al indio que huye del católico que humilla al judío que se aparta del palestino que mata al israelí que pelea con el árabe que desprecia a la mujer que maltrata a los chicos que pisan al sapo que come insectos que pican al hombre flaco que discrimina al gordo que se ríe del travesti que rechaza al policía que abusa del ladrón que roba al adolescente que señala al homosexual que critica al cura que rechaza al político que se aprovecha del débil que maldice al fuerte que atropella al distraído que vitupera al viejo que engaña al joven que contradice al adulto que se queja de su jefe que acosa a su secretaria que envidia al cadete que huye del director que está harto del cliente que exige del vendedor que engaña al comprador que insulta al fabricante que se queja del funcionario que desdeña al periodista que hostiga al camarógrafo que reportea al entrevistado que insulta al intelectual que señala al ignorante que ofende al estudioso que reprocha al médico que subestima al enfermo que sufre del burócrata que patea al gato que se come al ratón que muerde un tobillo y contagia la rabia.

El día en que no existan más ratones se acabará la rabia y el mundo será un lugar maravilloso.

Paula Margules



jueves 10 de septiembre de 2009

Tom Waits

“Soy como todos. Mi vida es como la de un controlador de tránsito. Momentos de aburrimiento quebrados por momentos de terror absoluto. Algunos días estoy flotando en un manantial sobre un pétalo de lirio y al día siguiente el viento me está arrancando la piel. Y uno se las arregla”, dijo Tom Waits, el músico de la voz cavernosa, mezclando lo mundano con la naturaleza, como hace casi siempre con sus canciones. En esa entrevista publicada en Página 12, reflexionó sobre el paso del tiempo y sus antiguos vicios. Porque sí, Waits abandonó los vicios: “¿Fumar? No. Ya solté eso, y solté la bebida. Mi esposa dice: ‘Bebiste suficiente’”, contó en la misma entrevista.
Su música huele a tabaco, perfume barato, alcohol e, incluso, a perro, telas enmohecidas y encierro. Es que el músico nacido en 194
9 en Pomona (California, Estados Unidos), respiró desde joven el ambiente de cabaret y la claustrofobia de los pueblos chicos y olvidados, aire que inspiraría su obra. Trabajó como portero de un bar y comenzó a empaparse de la noche el desamor y sus vicios.
En 1973, las desdichas y sus historias se vieron resumidas en “Closing time”, su primer disco. A partir de allí, transitaría su carrera como en un viejo tren desvencijado: con sacudones y algunos momentos de calma. Nada cambió hasta que en 1980 conoció a Kathleen Brennan, con quien compuso sus siguientes temas y una vida en común. Actualmente, tienen tres hijos y viven en una zona vinícola del norte de San Francis
co.
Waits grabó en 20 discos en 36 años (“Rain dogs”,
“Heartattack and vine” y “Alice” son unos pocos ejemplos) y, sin haberse alejado del jazz y el avant garde, supo mutar su estilo sobre la melancolía, la crudeza y la voz cascada que lo distinguiría de otros artistas. "Una canción debe tener su propio sistema nervioso. La melodía es como el humo, y el ritmo son las toses", definió en los años 80, y sabía tanto de lo que hablaba que hasta patentó su manera de cantar.
Sus canciones se escucharon al menos en 50 películas y él mismo participó en 26 de ellas, bajo el mando de directores como Jim Jarmusch y Francis Ford Copppola. Su inquietud bohemia lo llevó a explorar los sonidos y las diferentes exp
resiones del arte (como el intento fallido de llevar su disco de 1983, “Swordfishtrombones”, al teatro). Nadie lo sabe pero quizás lo que lo motivó a hacerlo es, como dice en “Fannin street”, el ansia de aventura y “ese deseo de tener mucho más”.

You'll never be free of me
He'll make a tree from me

viernes 4 de septiembre de 2009

Rara

Érase una vez una mujer muy culta e inteligente. Sabía sobre todo y ni bien conocía un tema nuevo lo entendía al instante. No obstante, nunca logró entender sus sentimientos. Los años y los amores le pasaron por encima. Un día murió. Se había acostado a dormir a la noche y nunca más despertó. A su lado dormía su pareja, a la que ella amó pero sin entender cómo ni por qué.
Mucho creían que era buena. Ella sabía que no lo era pero nadie le creía. En sus últimos días no se molestó por afirmar lo contrario. La gente cree lo que quiere creer.

"Nunca sabremos por qué amamos tan poco y tan mal, ni por qué destruimos lo que amamos."
(Fragmento de "Plástico cruel", de José Sbarra)



jueves 27 de agosto de 2009

Tiempo de introspección

Esto lo escribí en el Parque Rivadavia. Hoy no fui a la facultad y digamos que no es el mejor día de mi vida. No tengo que explicarlo, no importa. Acá está:



¿Cuándo va a llegar la tormenta y se va a ir este calor?

Los niños caminan como borrachos, miran las cosas cotidianas maravillados, todo es nuevo y el mundo entero parece un parque de diversiones a su disposición. Los odio.

No me voy a mentir. Este día amaneció mal parido. De alguna manera bizarra preví que esto sucedería. [Read me your favorite line] Me desperté sabiendo que algo saldría mal. Ahora son las 16 y hace mucho calor. Estoy en el Parque Rivad
avia y tengo todo el tiempo lágrimas en los ojos. Tal vez debería dejar de escuchar a Damien Rice. Pero no es su culpa, es mia, exclusivamente mia. Fui yo la que apresuró las cosas, la que precipitó el escape. En este día, 27 de agosto de 2009, advierto que soy un pésimo ser humano con más fallas que las comunes. Me enredo en mis propios problemas, inventos y problemas inventados. [Fuck you and all we've been through] Hace un año no estaba mejor que ahora tampoco. En realidad mi problema es con los días de semana, cuando él está lejos de mi alcance. Los fines de semana son una historia y un mundo aparte, lleno de todo lo que me gusta, excepto mi música. Pero nadie debe ser mi droga, no tiene que ser así, no corresponde. Lo amo pero no basta con eso para ser feliz. Ojalá fuera tan fácil. Y si hay alguien al parecer insaciable, pesa debo ser yo. Y no me gusta. Te odio Damien.

¡Justo hoy me tenía que pasar esto! ¡Qué suerte tan triste la mia!

Aunque debo admitir que sentirme libre es algo realmente hermoso. Gracias, Dios, por dejarme este momento de calma. Lo necesitaba. Necesitaba estar sola y tranquila. Voy a recobrar energía y volver con todo mi arsenal de cariño (?).

Vaya día este 27 de agosto, realmente inusual.


And when the day falls I guess it was love. And when the day falls at least it was...

martes 18 de agosto de 2009

Ojalá leyeras esto

Necesito descargarme e imaginar que podrías leerlo. Sí, vos, Boris. Esto es para vos:

Técnicamente escribir esto me convierte en una loca, en una enferma, quizás en una caprichosa, pero me chupa todo un huevo. Todo menos la gente que quiero. Y aunque lo creas imposible, vos todavía estás con los otros, con mis amigas y quien ahora es mi novio, mi amor. Sí, estoy con alguien y soy feliz, pero hay cosas que molesta no poder decirlas. Mi novio sigue en contacto con su primera novia, son amigos y hasta fue testigo de su casamiento. ¿Por qué no nos hicimos caso? ¿Por qué ahora no tenemos esa relación que tanto deseábamos? "Si el día de mañana no estamos más juntos, vamos a ser amigos y vamos a aconsejarnos con nuestras relaciones" decíamos. ¿Te acordás? Hacia el final me dijiste que yo daba el perfil de una mujer golpeada: "No quisiera en el futuro encontrarte con un ojo morado y que me digas que te golpeaste con la puerta" me dijiste retándome una vez más por mi estupidez. Podría decir en mi defensa que en ese último mes no pudiste soportar mi obsesión malsana pero seguiría siendo parcialmente falso, porque la culpa fue también mía. No hacía demasiado para salir de mi infierno y olvidar algunas cosas, sólo iba a la psicóloga y al psiquiatra y tomaba religiosamente mis pastillas. Ahora el problema para olvidar es otro: sos vos. No soporto que todo haya salido tan pero tan mal. Se suponía que seríamos amigos, Gonzalo, deberíamos ser amigos y compartir esas cosas que tanto significado tienen para nosotros. Y no es así. Vos estás allá y yo acá y hace medio año que no sé nada de vos. Después de casi dos años y medio escuchando tu voz casi todos los días, es entendible que me sienta rara al no saber nada de tu vida. Sé que a vos no te pasa esto, que ya fui, que fui Sabrina y nada más, que fui mucho pero que ya FUI. Menos mal que pudiste superarlo, demostraste ser más fuerte que yo. Yo no soy fuerte y ahora me duele haber perdido la amistad de alguien que fue importantísimo en mi vida. De hecho, debés seguir siéndolo, no por nada estoy tan mal por vos.
No me importa que esto no tenga buena redacción ni que yo parezca una loca escribiéndolo. Loca ya estoy y no hay nada más que pueda hacer para confirmarlo. Conozco bien mis prioridades y sé qué es lo importante, por eso para mí el primer amor no se olvida. Lamentablemente. Tal vez así sería más fácil hacer muchas cosas.
No sé qué más decirte, tengo mil cosas para decirte pero justo ahora que me decido a escribirte, no se me ocurren, no sé cómo decirlas. ¿Quedo muy mal si digo que nunca te voy a olvidar? No, creo que es entendible. Más que entendible. No fuiste cualquiera: fuiste Gonzalo. Pensá que te enojabas porque yo no priorizaba bien a la gente (es una manera de decirlo) y ahora eso que tanto te molestaba ya no me molesta ni me mueve un pelo. Ahora sé que si me tengo que poner mal por alguien, debería ser por vos. No sé ya qué pasó, por qué nos peleamos tanto. No sé por qué no aceptaste mi despedida el viernes ése en que te llamé antes de salir con unas amigas para decirte que después de tantos años de amor, era hora de despedirnos. Vos insististe con que estabas enojado y prefiero no recordar otras cosas que dijiste, que realmente me lastimaron un montón. Sin embargo, sé qué priorizar y eso no tiene peso ya para mí. Me duele más Alfio. Vos entendés.
Este domingo no, el siguiente cumplís años. Espero que la pases muy bien con los que realmente te quieren. Y espero que sepas elegir, eso es importantísimo. Ah, y que seas feliz y que nunca nunca nunca me odies, por favor.

Quedan cosas por decir pero ya ni sé, no me salen las palabras y sé que es al pedo que escriba esto o cualquier cosa: nunca lo vas a leer.

miércoles 12 de agosto de 2009

Estoica

-Si estuviera parada en medio de una corriente de aire que mueve hojas de árboles y libros, carteras, zapatos, apaga velas y hornallas, agita cabellos, faldas, camperas, trenzas, cintas, camisas, corbatas, hace volar bicicletas, autos, colectivos y trenes, ¿podría permanecer de pie o me caería?
-Estarías de pie, por supuesto. Siempre lo estás.
Quisiera ser viento.

miércoles 29 de julio de 2009

Grazie, Mina

Gracias, Mina, por hacerme compañía.

Che non si muore per amore
è una gran bella verità
perciò dolcissimo mio amore
ecco quello,
quello che da domani mi accadrà

Io vivrò
senza te
anche se ancora non so
come io vivrò.
Senza te,
io senza te,
sola continuerò,
e dormirò,
mi sveglierò,
camminerò,
lavorerò,
qualche cosa farò,
qualche cosa farò,
sì, qualche cosa farò,
qualche cosa di sicuro io farò:
piangerò,
sì, io piangerò.

E se ritorni nella mente
basta pensare che non ci sei
che sto soffrendo inutilmente
perchè so vivere solo
io so che non tornerai

Senza te,
io senza te,
sola continuerò,
e dormirò,
mi sveglierò,
camminerò,
lavorerò,
qualche cosa farò,
qualche cosa farlò,
sì, qualche cosa farò
qualche cosa di sicuro io farò:
piangerò,
sì, io piangerò.
Io piangerò...


martes 14 de julio de 2009

Distopías sin libros

Los autores que supieron situar al libro como un objeto de valor para la sociedad, lo representaron en sus distopías como un elemento que les falta a sus mundos. Fue así que George Orwell le dio a Winston Smith en su novela “1984” una curiosidad relativamente proporcional a su rebeldía y su disconformidad con el sistema que lo controlaba e impedía el libre albedrío. El escape de Winston fue escribir un diario a escondidas, dándole a la palabra escrita un valor supremo, casi liberador: el inicio para perpetuarse en el tiempo… Si no caía antes en la quema de libros.
El bombero Guy Montag, protagonista de la novela distópica de Ray Bradbury “Fahrenheit 451”, debía quemar la que, según el Estado, era causa de infelicidad para los ciudadanos: los libros. El solo acto de leer distinguía al lector de los demás ciudadanos y lo marginaba: no estaba bien visto que las personas fueran diferentes.
Era mucho menos aceptable ser diferente en “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, donde Bernard Marx se rebelaba contra las reglas impuestas por el Gran Estado (el sistema biológico de castas, las relaciones impe
rsonales, el rechazo a los sentimientos, la droga legal, el entretenimiento banal). Sin embargo, no sentía deseos de leer un libro, mientras que John, el “salvaje”, se emocionaba con Shakespeare…
No es casualidad que Orwell, Huxley y Bradbury coincidieran en darle un espacio privilegiado a la palabra escrita. El libro, para estos autores, tiene un significado que supera al del diccionario: es el retrato de un tiempo determinado, un universo de ideas para la libertad, un testigo de la historia. Como diría “1984”: “El que controla el pasado, controla el futuro. El que controla el presente, controla también el pasado”. Una variación posible podría ser: “El que controla la palabra escrita, controla el pasado, el
presente y el futuro”.
Los libros no sólo pueden cambiar el rumbo de una sociedad, como bien lo demuestran esas novelas. También existen personas cuya historia puede cambiar radicalmente con la llegada de un libro. Es el caso de Matilda, la niña de la novela homónima de Roald Dahl, la pequeña que, como muchos desdichados, se internaba en mundos imaginarios para olvidar el real, que bastante dejaba que desear: su familia, abiertamente pronunciada en contra de la lectura, la reprimía, la ignoraba y la despreciaba.
Parece ser que una distopía es un mundo que no acepta libros, o que no le da la importancia que se merece. Una pregunta que podemos hacernos podría ser: ¿qué
clase de distopía hubiera sido la vida de Matilda, como la de muchos otros desventurados, de no haber conocido la lectura? Quizás la respuesta sea posible encontrarla en un libro.


Importante: saber elegir el libro

jueves 11 de junio de 2009

Monsieur Lui mata a Mademoiselle Elle

-No importa cuánto te hagas la fuerte, la superada, la inteligente, la que todo lo puede, la divertida, la apasionada y demás mentiras. Vos sabés que no lo sos y que por dentro te estás pudriendo en tu propia mierda -dijo Monsieur Lui.
Mademoiselle Elle no se movió, no lo esquivó ni opuso resistencia al balazo que voló desde el arma de Monsieur Lui hasta su corazón. Sabía la verdad.
Monsieur Lui se acercó al cuerpo sin vida con el pecho teñido de escarlata. Sonrió conforme. No hacía falta disparar otra vez: estaba bien muerta. El tiro de gracia había sido todo un éxito. Se dio vuelta y se fue silbando.
No dio más de once pasos, que al doceavo ya tenía a Mademoiselle Elle siguiéndolo. El ruido de sus tacos la delató. Monsieur Lui, pese a todo, no se sorprendió: hierba mala nunca muere. Sin embargo, la mujercita no sonreía ni tampoco lo miraba con desprecio. No buscaba venganza.
-No lo merezco. Esta segunda oportunidad, me refiero -aclaró.
-Tal vez sos importante y nadie se dio cuenta -resolvió Monsieur Lui guardando su revólver y dándole la mano a Mademoiselle Elle. Después de todo Можно любить.


Se puede amar

miércoles 20 de mayo de 2009

Cómo desperdiciar el posteo N°50

No es mi día, no es el de nadie.

Éste es el posteo número 50. Con la antigüedad que tiene el blog deberían ser más, lo sé. Lo que sucede es que no me gusta postear cualquier cosa (¡como si alguna vez hubiera publicado algo bien hecho!). Éste será una de las excepciones, como esa vez que me senté en un banquito incómodo y describí lo que era estar mirando a la nada y deseando un químico. Ahora podría escribir algo similar aunque inspirada por otros motivos. Voy a jugar a que a alguien le importa, ¿sí? Aquí voy:

No existo, otra vez vuelvo a decir eso. No quiero ser sólo una figurita, un par de palabras más, una persona más en una foto, alguien de relleno. No quiero limitarme a ser sólo un oído para escuchar a los demás. Tengo voz y no la puedo usar. ¿Para qué? Cuando tengo algo bueno que contar, no se me escucha, y con lo malo... Con lo malo piensan que me pueden calmar con un par de palabras bonitas. Y conmigo no funciona.

¿Te diste cuenta en algún momento que acá estoy y que no soy sólo una buena compañía? ¿Será cierto que no tengo relieves? Si los tuviera, me prestarías atención.

Cuando se aproximan estas fechas, vuelvo a ser una más del montón. Y ni siquiera puedo llamar las cosas por su nombre. Podría aprovechar este espacio, escribir muchas cosas, contar anécdotas, jugar a la periodista incluso. Sin embargo, la gran verdad está tácita y así seguirá. ¿Vale la pena decir la verdad y abrir, quizás, una caja de Pandora?

El posteo número 50 d emi blog está dedicado a aquellos que me inspiraron palabras, para bien o para mal, por buenas o malas razones. Gracias a ustedes pude escribir algo, mal que mal. La inspiración de un buen escritor son, como diría Salem, Whisky, pesadillas y un mal matrimonio. Permítanme reemplazar el whisky por Alplax. Gracias.

Esta canción parece expresarlo bien. Eso o es simplemente un tema excelente. Uno de los temas de cuando ella hacía otro tipo de música, también maravillosa: