martes, 11 de marzo de 2008

“Boquitas pintadas” (Manuel Puig)

“Boquitas pintadas” es la segunda novela escrita por Manuel Puig (argentino, 1932 - 1990) y fue publicada en 1969. Se trata de una historia de amores, hipocresías, odios, engaños y envidias que ocurre en un pueblo del interior de Buenos Aires llamado Coronel Vallejos -muy similar a General Villegas, lugar de origen del autor- entre los años 1934 y 1968.

Dijo Puig en su primera edición: “Es un folletín con el cual, sin renunciar a los experimentos estilísticos iniciados en mi primera novela, intento una nueva forma de literatura popular”. Desgraciadamente, en Argentina fue muy ignorado desde que se exilió durante la dictadura y en los años posteriores, y es por eso que no fueron muy tenidos en cuenta sus recursos estilísticos. Pero lo único que mencionaré de este tema será que utilizaba los llamados “géneros menores” -como cartas, documentos burocráticos, etcétera- para producir un “género mayor” -una novela-. Ese debe ser su aporte más importante y original a la literatura en español, con respecto al estilo, por supuesto.

También es bueno recordar que Puig hizo de esta una gran novela pop y kitsch, mezclando elementos del cine, la música, el teatro e incluso de productos alimenticios y demás. Además, incluyó al principio de cada entrega, fragmentos de tangos. De hecho, el título proviene de “Rubias de New York” de Alfredo LePera, inmortalizado por Carlos Gardel (“Deliciosas criaturas perfumadas, quiero el beso de sus boquitas pintadas…”).

“Boquitas pintadas” nos presenta un crisol de personajes inolvidables:
• Nené, la empaquetadora de “Al Barato Argentino” que intenta ocultar el desliz que tuvo con el lascivo doctor Aschero para el que trabajaba y está enamorada por completo de Juan Carlos, con quien tiene un noviazgo.
• Juan Carlos es un empleado municipal cuyos vicios lo llevan a enfermarse de tuberculosis y hacer un tratamiento en Cosquín, donde envía cartas a su familia y a sus mujeres. Aún así no cesa en su cacería de mujeres y en sus noches eternas en el bar-almacén La Criolla, en la casa de Mabel, en la casa de la viuda Elsa di Carlo y quién sabe dónde más.
• Mabel es maestra y conocida “muchacha bien” de una “familia bien”. Está comprometida con Cecil, un hacendado inglés, pero mantiene un romance secreto con Juan Carlos, que entra cada noche por su ventana.
• Pancho es el amigo de Juan Carlos, es obrero y luego pasa a ser policía. Carece de noción moral y abusa de Antonia Josefa Ramírez, llamada también Rabadilla o simplemente Raba.
• Raba trabaja como mucama en la casa del doctor Aschero, recomendada por su amiga Nené. Queda embarazada de Franciso Catalino Páez, alias Pancho.
• Celina es la malvada hermana de Juan Carlos, que busca a toda costa emparentarse con la familia de su amiga Mabel Sánchez, tratando de casar a su hermano con su amiga.

Tiene todos los elementos para ser todo un culebrón costumbrista pero, más allá de ese detalle, es una historia excelente para comprender un poco las motivaciones, las hipocresías y las verdades ocultas que las personas mantienen, sufren y atraviesan a lo largo de su vida. Lo que cuenta es muy realista y posee los mismos detalles y sentimientos que hacen de esta vida algo memorable y que valga la pena vivir. Ése es su mejor logro: recordarnos lo esencial para ser feliz.

Más allá de lo teórico…

Ésta es, sin lugar a dudas, mi novela favorita por muchas razones -desde la historia hasta la narración original e impecable-. Manuel Puig es, en mi opinión, el mejor escritor argentino que he leído, sus historias tienen la marca registrada de la realidad, que sólo él pudo captar con tanta precisión y perfección. Al leerlo uno siente estar mirando a los personajes “hacer” sin que les “digan qué hacer”, personajes con libre albedrío, anarquistas, sin un escritor-Dios que los guiara, como si Puig fuera el Dios de esas personas imaginarias y que escribiera todo lo que sucede en aquellos lugares reales y en el interior de sus creaciones -como bien pudo hacerlo cuando escribe lo que dicen y en cursiva lo que piensan-.

Ahora hice conocer las razones que me llevaron a nombrar este blog “Boquita pintada”: porque siento que la vida está plagada de tribulaciones cotidiana que nos hacen tal cual somos, que nos hacen actuar de cierta manera y que hacen que nuestro paso por la Tierra sea provechoso, vertiginoso, interesante y apasionado. La otra razón es más básica: me gusta cómo quedan los labios pintados de rojo y lo veo como uno de los elementos más femeninos y sensuales que existen.

Y un último comentario: estoy casi segura de que si Dios se sentara a escribir nuestras historias, surgirían cientos de miles de “Boquitas pintadas”.



Sabrina. (Marry me)

5 comentarios:

Luzdeluna dijo...

Hoy me acorde de vos porque consegui boquitas pintadas para postear, (primero lo voy a releer que ya ni me lo acuerdo) y lo pongo para bajar. Que buen libro!

vidrio dijo...

holas de casualidad llegue a su blog
y me parecio realmente interesante es que necesitaba de alguna ayuda para la interpretacion de boquitas pintadas y la verdad encontre lo que buscaba
excelente interpretacion del libro..

Mely dijo...

holas aca me paso,lindo blog..y aguante bokitas pintadas,me encanta ese libro!=)
pasat si keres...besotes.mely

andrea maribel dijo...

hola sabrina he leido con mucho agrado esta novela y me ha parecido de lo mas encantadora; pero me ha quedado una duda casi al final de la misma cuando muchos personajes rezan tras la muerte de juan carlos...queria saber quién es la chica de 13 años que teme confesarle a su madre que ha sido violada por el difunto, a quien le deseo la muerte desde aquel dia por haberla desgraciado. si podes sacarme esta duda me harias un gran favor porque no puedo encontrar la repuesta, desde ya muchas gracias

Sabrina Hayworth dijo...

¡Hola, Andrea! Gracias por pasarte por el blog.
La chica de 13 años le deseó la muerte a Juan Carlos por haberla violado (o desgraciado, como dice en la novela). Por eso se siente responsable cuando se entera que falleció.
Espero que te sea de ayuda.
Sabrina.