Creo que la mejor manera de comenzar el año es, antes de proyectar y pensar qué quiero, saber quién soy. Tengo este blog desde mitad de 2007 y, aunque hablé sobre cosas relacionadas conmigo y no tanto, nunca dije quién soy exactamente, por la simple razón de que nunca me detuve a pensarlo ni a escribirlo. Podría ser ésta la mejor manera de saber adónde ir: sentarme y ver quién carajo soy. Y, quizás, despedirme de eso.
-Hola a todos. Me llamo Sabrina.
-¡Hola, Sabrina!
-Me gusta que me digan Sabri, Sa, Bruji o cualquier apodo lindo. No entiendo a la gente que se presenta o que firma con sus diminutivos. Para mí, el diminutivo es un símbolo de afecto. No puedo llamarme a mí misma "Sabri". Que los que me quieren me llamen así, me encanta que lo hagan, pero olvídense de que me llame a mí misma así.
"Tengo 19 años pero no por mucho tiempo más. El 3 de febrero cumplo 20 (obvio, carácter transitivo) y tengo planeado no festejarlo ni nada parecido. Si alguien me quiere ver, vendrá a visitarme o lo que sea. Una amiga trata de convencerme de que haga mi cumpleaños en Amérika, el conocido boliche gay. Todo bien, me encantaría conocerlo, pero es carísimo -sí, hasta con descuento-, así que prefiero no hacer nada. Imagino que no habrá nadie en Buenos Aires y así no vale la pena organizar nada, ¿no? Aparte salir a bailar no me gusta. Es más, me deprimen las luces ridículas, la oscuridad insoportable, el sinsentido de la gente que se saluda y no cruzan ni dos palabras coherentes, hablar a los gritos, las parejas besándose como desaforadas con esa música de fondo. Me resulta un paisaje turbio.
"No soy ni alta ni baja. Soy castaña. Soy muy blanca. Mi color de ojos varía según el día o el momento: a veces es marrón y, luego, verde. Se podría decir que eso es lindo, sino fuera porque tengo una mirada siempre triste y/o cansada. Eso lo notó mi novio y tengo que darle la razón. Mi mirada, entonces, invalida lo lindo que podrían tener mis ojos. Él no coincide conmigo pero me interesa poco y nada, poco confío en el criterio de alguien que, para empezar, dice que soy linda.
Físicamente soy más bien normal, no hay nada que aclarar a eso. Muy intrascendente.
"'Escribo desde que tengo memoria', digo siempre que me preguntan o se me da la oportunidad. Es cierto. No me acuerdo cuándo fue que empecé con exactitud. Lo que más me gusta es escribir cuentos, relatos muy cortos o, mejor dicho, momentos, fragmentos. Es como sacar una foto con palabras. Admito que no lo hago bien. Hace mucho que no escribo un cuento de una carilla o más, que no escribo una buena situación. Sí, suelo hacer un buen uso de las palabras pero nunca es suficiente. Siento que un tiempo atrás llegué a mi tope, que nunca pude superar ese techo y que descendí.
'Detesto que hablen o hagan ruido cuando estoy escuchando música y escribiendo. Me molesta demasiado. El que sabe dónde estoy cada vez que me conecto, sabe por qué lo digo. Me dan ganas de tener una burbuja y encerrarme ahí. Una burbuja antisísmica.
'Ok, no soy buena hablando en serio. Creo que me expreso mejor con metáforas. El otro día en mi blog awhore escribí un texto largo sobre mis inseguridades. La idea era decirlo todo como un vómito, con las palabras precisas, con las palabras irremplazables. Pero no. Así no hago las cosas. El texto fue inusualmente extenso y lleno de obvias metáforas sobre mar, navegación, puertos, natación, ciudades, vallijas y la mar en coche. Todo para decir lo obvio. Todo para no decir lo obvio. Para evitarme la vergüenza. De todos modos, mi novio no es ningún estúpido y me entiende bastante bien. Me pregunta todo. "¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro?", es una constante. Es interesante pero prefiero no hablar más de él, no acá, no ahora. Se merece un texto propio, como le prometí.
'En síntesis, no sé quién soy. Sé que hay muchas cosas que me gustan y muchas otras que me disgustan. Un día veo si hago una hermosa lista (oh, sí, AMO, hacer listas).
Random:
Soy bastante intrascendente. No soy simpática. No le suelo caer bien a la gente. No hablo, soy más bien callada cuando no conozco a los demás. Últimamente estoy más seria que de costumbre y no sé por qué. Vivo encontrándome defectos y problemas, cosa que me impide disfrutar de casi todo. Tengo pocos amigos (cinco amigas y un amigo), una de las mejores razones para no sentir interés por festejar mi cumpleaños. No me interesa coleccionar conocidos y personas de stock. Tampoco trato mal a los desconocidos; no es que sea ortiva, sólo me cuesta descontracturarme. Cuando no entré en confianza, soy una estatua, muda, fria, blanca e inmóvil. Después hago chistes ordinarios y de mal gusto y canto. Me gusta mucho cantar, lo hago muy mal y no me importa, es divertido. Me encantaría tener algún talento artístico. Me encantaría escribir bien, cantar bien, saber tocar un instrumento.
No sé qué más decir. La idea era subir esto mañana, pero prefiero hacerlo hoy y mañana empezar el año con una, dos o tres frases nomás. Y con cero narcisismo.
-Hola a todos. Me llamo Sabrina.
-¡Hola, Sabrina!
-Me gusta que me digan Sabri, Sa, Bruji o cualquier apodo lindo. No entiendo a la gente que se presenta o que firma con sus diminutivos. Para mí, el diminutivo es un símbolo de afecto. No puedo llamarme a mí misma "Sabri". Que los que me quieren me llamen así, me encanta que lo hagan, pero olvídense de que me llame a mí misma así.
"Tengo 19 años pero no por mucho tiempo más. El 3 de febrero cumplo 20 (obvio, carácter transitivo) y tengo planeado no festejarlo ni nada parecido. Si alguien me quiere ver, vendrá a visitarme o lo que sea. Una amiga trata de convencerme de que haga mi cumpleaños en Amérika, el conocido boliche gay. Todo bien, me encantaría conocerlo, pero es carísimo -sí, hasta con descuento-, así que prefiero no hacer nada. Imagino que no habrá nadie en Buenos Aires y así no vale la pena organizar nada, ¿no? Aparte salir a bailar no me gusta. Es más, me deprimen las luces ridículas, la oscuridad insoportable, el sinsentido de la gente que se saluda y no cruzan ni dos palabras coherentes, hablar a los gritos, las parejas besándose como desaforadas con esa música de fondo. Me resulta un paisaje turbio.
"No soy ni alta ni baja. Soy castaña. Soy muy blanca. Mi color de ojos varía según el día o el momento: a veces es marrón y, luego, verde. Se podría decir que eso es lindo, sino fuera porque tengo una mirada siempre triste y/o cansada. Eso lo notó mi novio y tengo que darle la razón. Mi mirada, entonces, invalida lo lindo que podrían tener mis ojos. Él no coincide conmigo pero me interesa poco y nada, poco confío en el criterio de alguien que, para empezar, dice que soy linda.
Físicamente soy más bien normal, no hay nada que aclarar a eso. Muy intrascendente.
"'Escribo desde que tengo memoria', digo siempre que me preguntan o se me da la oportunidad. Es cierto. No me acuerdo cuándo fue que empecé con exactitud. Lo que más me gusta es escribir cuentos, relatos muy cortos o, mejor dicho, momentos, fragmentos. Es como sacar una foto con palabras. Admito que no lo hago bien. Hace mucho que no escribo un cuento de una carilla o más, que no escribo una buena situación. Sí, suelo hacer un buen uso de las palabras pero nunca es suficiente. Siento que un tiempo atrás llegué a mi tope, que nunca pude superar ese techo y que descendí.
'Detesto que hablen o hagan ruido cuando estoy escuchando música y escribiendo. Me molesta demasiado. El que sabe dónde estoy cada vez que me conecto, sabe por qué lo digo. Me dan ganas de tener una burbuja y encerrarme ahí. Una burbuja antisísmica.
'Ok, no soy buena hablando en serio. Creo que me expreso mejor con metáforas. El otro día en mi blog awhore escribí un texto largo sobre mis inseguridades. La idea era decirlo todo como un vómito, con las palabras precisas, con las palabras irremplazables. Pero no. Así no hago las cosas. El texto fue inusualmente extenso y lleno de obvias metáforas sobre mar, navegación, puertos, natación, ciudades, vallijas y la mar en coche. Todo para decir lo obvio. Todo para no decir lo obvio. Para evitarme la vergüenza. De todos modos, mi novio no es ningún estúpido y me entiende bastante bien. Me pregunta todo. "¿Por qué esto? ¿Por qué lo otro?", es una constante. Es interesante pero prefiero no hablar más de él, no acá, no ahora. Se merece un texto propio, como le prometí.
'En síntesis, no sé quién soy. Sé que hay muchas cosas que me gustan y muchas otras que me disgustan. Un día veo si hago una hermosa lista (oh, sí, AMO, hacer listas).
Random:
Soy bastante intrascendente. No soy simpática. No le suelo caer bien a la gente. No hablo, soy más bien callada cuando no conozco a los demás. Últimamente estoy más seria que de costumbre y no sé por qué. Vivo encontrándome defectos y problemas, cosa que me impide disfrutar de casi todo. Tengo pocos amigos (cinco amigas y un amigo), una de las mejores razones para no sentir interés por festejar mi cumpleaños. No me interesa coleccionar conocidos y personas de stock. Tampoco trato mal a los desconocidos; no es que sea ortiva, sólo me cuesta descontracturarme. Cuando no entré en confianza, soy una estatua, muda, fria, blanca e inmóvil. Después hago chistes ordinarios y de mal gusto y canto. Me gusta mucho cantar, lo hago muy mal y no me importa, es divertido. Me encantaría tener algún talento artístico. Me encantaría escribir bien, cantar bien, saber tocar un instrumento.
No sé qué más decir. La idea era subir esto mañana, pero prefiero hacerlo hoy y mañana empezar el año con una, dos o tres frases nomás. Y con cero narcisismo.





