Le quería pedir que bajara el volumen pero no se animó y tampoco le vio un sentido a hacerlo. Se limitó a mirarlo desde el otro extremo de la
mesa de madera oscura rectangular, con los dedos sobre el borde, sin agregar nada que su inexpresión pudiera decir. El paciente estaba inmerso en sus lápices de colores, en su hoja de papel y en su trance guiado por la música. No se percataba que frente a él estaba la enfermera con los dedos sucios de plastilina y mucho menos que lo estaba mirando con los ojos grandes y luminosos como lamparitas.
Con manos temblorosas pero confiadas, la enfermera jugó con la plastilina hasta formar algo parecido a un pulpo, pero incompleto. Sabía que algo le faltaba pero no sabía qué era hasta que un par de brazos la rodearon y moldearon la figura con manos atentas, delicadas y atroces. "Ahora sí", pensó contenta al ver cómo la criatura vivía sobre la mesa. Terminó de curvar un tentáculo. Una de las manos atroces acariciaron su mejilla y la dejaron pegajosa.
Se dio vuelta para besar al monstruo y su corazón casi estalla cuando vio que se avalanzaba sobre la creación y lo apuñalaba con un mísero escarbadientes.
El pulpo creció mil metros y parecía mirarlos desde arriba, desde adentro de ellos...
mesa de madera oscura rectangular, con los dedos sobre el borde, sin agregar nada que su inexpresión pudiera decir. El paciente estaba inmerso en sus lápices de colores, en su hoja de papel y en su trance guiado por la música. No se percataba que frente a él estaba la enfermera con los dedos sucios de plastilina y mucho menos que lo estaba mirando con los ojos grandes y luminosos como lamparitas.Con manos temblorosas pero confiadas, la enfermera jugó con la plastilina hasta formar algo parecido a un pulpo, pero incompleto. Sabía que algo le faltaba pero no sabía qué era hasta que un par de brazos la rodearon y moldearon la figura con manos atentas, delicadas y atroces. "Ahora sí", pensó contenta al ver cómo la criatura vivía sobre la mesa. Terminó de curvar un tentáculo. Una de las manos atroces acariciaron su mejilla y la dejaron pegajosa.
Se dio vuelta para besar al monstruo y su corazón casi estalla cuando vio que se avalanzaba sobre la creación y lo apuñalaba con un mísero escarbadientes.
El pulpo creció mil metros y parecía mirarlos desde arriba, desde adentro de ellos...


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