sábado, 10 de abril de 2010

Sacame a jugar

Dos manos pasean alrededor de la jaula. No amagan con abrir la puerta siquiera. Recostada sobre su vientre, la enfermera apoya la ñata contra las rejas y chilla por dentro un "Sacame a jugar" sin efecto.

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No me puedo cansar de escuchar ese tema. Si algún día digo que no quiero escucharlo más, ahórquenme, me lo merecería. Es como si tuviera pedacitos de cosas que viví, que creí vivir y que espero no vivir nunca más.


1 comentarios:

Daniel Shields dijo...
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