A veces los libros nos consumen, nos acarician, recorren todo nuestro cuerpo con sus dedos, lentamente, arrancan de nuestro ser algo que nos pertenece y que siempre tuvimos dentro. No podemos verlo, no sabemos qué es, pero quedamos desmembrados, sin noción del tiempo ni de estar viviendo. Nos despertamos, nos bañamos, vamos al baño, nos vestimos, comemos algo -algún sándwich caótico-, a veces salimos y hablamos con gente, pero no nos damos cuenta. Es el nacimiento de un nuevo "yo". Tenemos que acostumbrarnos a la nueva vida. ¿Cómo será?
Y así, mancillada como me siento, lamento no poder especificar por qué se desató esto ahora y no antes, cuando lo leí o cuando terminé de leer el libro. No entiendo por qué relaciono lo que está pasando con lo que leí, a excepción de todo lo sobrenatural y los detalles más escabrosos, claro está. No voy a adjudicarme dramas que no existen, que nunca sufrí.
Me pregunto el fin de ciertos pasajes del libro, al igual que en mi todavía breve vida. Soy joven pero, como todos, hay episodios que no entiendo para qué ocurrieron y por qué dejé que ocurrieran.
Busco y/o espero mi baño de luna, como el que MK describió en su última carta. El purificador. No sé qué hay que purificar, o si hay algo que purificar, pero de sólo pensarlo suena liberador.
Será que haber pasado un tiempo tan intenso con esos personajes y esa historia hace que hayan calado muy profundo en mí, como NW con CK o con la pobre KO. A veces me siento una mezcla de todos ellos, como si hubieran entrado a una licuadora y me hubieran hecho beber el resultado. Y pienso o, mejor dicho, repito el pensamiento de TO:
Tengo que conseguir aquel pozo a toda costa. No sé si todos necesitamos un pozo: yo sí.
Las buenas noticias se dan en voz baja.


1 comentarios:
Que lindo tu blog ! AMO BOQUITAS PINTADAS, simplemente, una obra maestra!, estas en mis links para seguir, saludos !
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