No es importante, claro que no. Pero lo repaso en mi mente, lo analizo, lo desmenuzo, lo saboreo, como hago con la comida que me gusta. No es un gran problema, es una etapa. Son todas etapas. Ésta tiene fecha de caducidad.
Será que siento que no puedo hablar, y por eso hago entrar comida en mí. Me lleno más y más de palabras pero no digo ninguna.
No me preocupa engordar, no me preocupa mi figura. Sé que tengo un cuerpo privilegiado, por suerte. Debería cuidarme, no sólo para mantenerlo como corresponde sino para preservar mi salud.
Vivo en una constante ansiedad cuando de comida se trata.


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